El Mini Tío MIKI



Hoy os presentamos a nuestro tío Miki convertido en muñeco de fieltro.

Esto es lo que podéis ver de él: Su barba de un día, su jersey verde (como los que llevaba nuestro abuelo), sus pantalones tejanos enoooormes y su purito, que aunque se enfade cuando se lo recordamos, no se lo quita de la mano.





Pero la esencia de este Mini Tú está justamente en lo que no se puede ver. Porque nuestro tío Miki es mucho tío Miki. Con él hemos pasado veranos enteros en la playa, jugando cuando éramos pequeños y hablando de amores, futuros y hazañas ya de mayores, con una copa en la mano y otra en el cuerpo. 




En canciones a ritmo de atutuepapa hemos viajado paisajes y con los churros de la calle Urgell nos ha enseñado a ser pequeños, medianos y grandes. Muuuuuuuuuuy grandes.

Con él hemos aprendido a ser pacientes y a serlo mucho más con los pacientes. Nuestro tío es enfermero de vocación y de corazón. Creednos si os decimos que no hemos visto a nadie curar a un enfermo con tanto cariño y delicadeza como lo hace él.





Nuestro tío es grande. Y también alto. Quizás lo es tanto porque lo bueno que lleva dentro necesita mucho espacio.



T’estimem tío.

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