EL ADIÓS QUE NO SE ACABA



El encargo que on enseñamos hoy está lleno de poesía. De la que se vive, que es incluso mejor que la que se escribe. Él se iba a vivir fuera una temporada. Ella se quedaba. Desde que se conocieron apenas conocían el significado de la palabra lejos. Y no querían conocerlo. Fue así como Maite, ella, nos encargó dos Mini Tú. Uno como él. Otro como ella. Y el día antes de la despedida, se los regaló. No para que se los llevara los dos. Ella se quedó el de él. Él se quedó el de ella. Y así alargaron el adiós hasta el día en el que volverán a verse. 




¿Serás, amor un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el primer encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y solo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo;
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales:
es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara.
Y que lo más seguro es el adiós.

Pedro Salinas
















Había tanto romanticismo en el encargo, que le pusimos mucho cariño al darle vida. Les vestimos con sus ropas preferidas. Ella, con su mejor vestido. Él camisa blanca y piratas, su tatoo y su pendiente. Y los dos descalzos, vestidos de verano, su habitat natural. 
¿Las mascotas? Son las que les gustaría tener algún día. 

Esta pareja mola. Buena suerte.